
El Camp Nou albergará este sábado no sólo uno de los partidos más esperados de esta temporada, sino también de los últimos años. A la rivalidad propia de Barcelona y Real Madrid se añade la trascendencia de un clásico que puede servir para decidir un título.
A cinco jornadas del final de la Liga española, el Real Madrid aventaja al Barcelona en cuatro puntos y un triunfo dejaría el camino abierto para romper la hegemonía dictada por su gran rival en los últimos tres años. Hasta un empate le podría valer.
Por contra, una victoria del Barcelona pondría el campeonato al rojo vivo (el goal-average quedaría a favor de los azulgranas) y situaría al conjunto catalán muy por encima en el aspecto mental. Tanto es así que pocos se atreverían a apostar por los blancos como futuros campeones, si es verdad que el fútbol es un estado de ánimo.
Los dos equipos acuden a la cita después de caer en sus respectivos partidos de Liga de Campeones europea. Otro punto de presión, pues es muy probable que lo que ocurra también influya de alguna manera en la resolución de las semifinales del torneo continental.

